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Joven seductor y simpático que proviene de Tierra de Dragones. Por culpa de un hechicero, se transforma en un demonio cuando está muy enfadado. Desea reencontrarse con la Maestra Xine para convertirse en su aprendiz y hallar una cura a su maldición.

Historia Editar

Hace muchas décadas, la familia Mao eran campesinos pobres y honrados que araban el suelo para poder subsistir a finales de cada mes. Ya no solo el mero hecho de tener algo a lo que llevarse a la boca. También reunir la cuantía necesaria para pagar los impuestos y que no acabasen decapitados o castigados por la ley. Pese a su nefasta situación económica, nunca les faltaba el amor y tampoco perdían la esperanza por encontrar otras formas de hacer dinero. En aquel entonces, la opción más accesible era tener el mayor número de hijos posibles. Mientras que los varones se alistaban al ejército, se educaban a las mujeres para que estas fuesen hermosas, sumisas y frágiles con el propósito de casarlas con hombres de gran capital.

En el caso de Zume, su madre intercambió votos con un mercader de telas exóticas que con el paso de los años, dejaron su huella en China convirtiéndose en uno de los mayores exportadores de prendas de vestir de todo el mundo. Debido a esto, el chico sintió curiosidad por el campo de la estética e inconscientemente quiso romper los ideales de la época: siendo de lo más extraño que un hombre quisiera asumir el trabajo de una mujer, en su situación, confeccionar ropa y maquillar concubinas con la misma delicadeza y maña que una. Raro o no, consiguió dominar dicho arte con la edad de tan solo diez años y ganó fama por la ciudad como estilista cuando todavía era joven.

Desafortunadamente, las riquezas atraen a la ratas y fue cuestión de tiempo de que unos bandidos atacasen la casa de los Mao. A parte de los objetos de valor, también se llevaron consigo la vida de los padres ante el intento desesperado por defender su hogar. Conmocionado y solo, Zume fue acogido por su tío que vivía en lo más profundo de las montañas nevadas; concretamente en un monasterio budista perdido en la naturaleza que pasó a ser su nueva casa. Ante la obligación de dejar atrás su vida pasada, no parecía que fuera a levantar cabeza por sí mismo. Por tanto, su tío trató de ayudarlo haciendo que cuidara de una cría de gorrión rojo en su lugar. De esta forma, tal vez conseguía que tuviera su mente distraída y, de alguna forma, recuperase la confianza y se animara a abrirse a los huérfanos que su tío acogió en su seno: víctimas la gran mayoría de ellos por negligencia.

De camino a los catorce años, tuvo que adaptarse a las circunstancias y llevar una vida estilo Zen: donde la mayor parte del tiempo se las pasaba rezando, meditando y practicando artes marciales para fortalecer tanto su espíritu como su mente y su cuerpo respectivamente. Sin embargo, fue por esa misma fecha cuando un espíritu maligno condenó a su anciano tío delante del propio Buda; maldiciéndolo a que se convertirá en aquello que más teme: un demonio con una sed de sangre tan insaciable y despiadado como el propio Zhong Kui de la mitología China. Con temor a perder la única familia que le quedaba, Zume ignoró la petición de su tío a que permaneciera a su lado hasta el final. Partió sin demora en busca de algún remedio y, por cosa de la casualidad, encontró la choza de un hechicero que presumía tener la solución a su problema. Como tal, no podía romper la maldición pero sí cambiar el "recipiente" y que otro cuerpo sufriera las consecuencias. Asumiendo la responsabilidad, el chico se dejó hacer los supuestos sellos en forma de tatuajes por la piel pero fue tan dolorosa la intervención, que perdió el conocimiento.

Cuando despertó, se sorprendió al ver que estaba en el monasterio y que permaneció tres días durmiendo. Al parecer, algunos huérfanos lo encontraron inconsciente en medio del bosque preocupados por su estado y, como era obvio, lo llevaron de vuelta a casa. Por desgracia, la alegría de encontrarse a su tío rebosante de vitalidad desapareció en cuanto le informaron de que éste falleció el mismo día que se fue. Con el corazón destrozado y loco de rabia, regresó junto al hechicero y le pidió explicaciones sobre lo acordado. En su defensa, el impostor se lavó las manos diciendo que en ningún momento le prometió que viviría. Cegado por la ira, los tatuajes hicieron su efecto y transformaron a Zume en un temible demonio de cabellos rojos, garras afiladas y mirada sangre. Deseaba acabar con la vida de ese maldito rufián mentiroso de una vez por todas.

Dispuesto a matar, el hechicero escapó y Zume destrozó la choza donde habitaba. Una vez fuera, se encontró con la Maestra Xine y sin distinguir entre civiles, amigos o enemigos, fue a darle caza. Lo que jamás se esperó es que lo neutralizara contra el suelo con tanta facilidad. Tras consumir todas sus fuerzas, se revirtió la transformación y el susodicho regresó a su apariencia original. Solo entonces y admirado por la destreza de la joven, se arrodilló delante de ella suplicando que lo aceptara como su aprendiz. No obstante, ésta se negó por el descontrol emocional que poseía.

Desde entonces, Zume ha estado tratando de controlar su temperamento. Empezó por alejarse del monasterio y permanecer unos cuantos años oculto junto a la vida salvaje. Al poco tiempo después, el gorrión rojo de nombre Kinshi que cuidó de pequeño, empezó a hablar y le confesó que en realidad se trataba del guardián de los espíritus de sus antepasados; enviado por ellos mismos para acompañarlo allá donde fuera y guiarlo por el buen camino. Mientras tanto, tuvo que estar lidiando con los exterminadores, los sacerdotes y otros demonios que trataban de cazarlo viendo que no hallaba el modo de deshacer la maldición.

Actualmente, tiene 27 años y vive en Ciudad de Paso junto al cascarrabias de Kinshi. Llevan una peluquería y viajan por los mundos para volverse a encontrar con la Maestra Xine para demostrarle lo mucho que ha cambiado. Zume está convencido de que ella es la clave para encontrar su propósito en la vida.

Personalidad Editar

Desde el principio, Zume ha demostrado ser una persona que se apiada fácilmente de los demás. Independientemente del juicio impuesto sobre el acusado o su mal expediente. Él siempre mostrará duda y remordimiento por no haber tomado una decisión más óptima. Ser tan compasivo y bueno con los demás, hace que inconscientemente asuma el peso de la culpa lo que genera que rara vez tenga la mente tranquila. Sin embargo, algo le ha enseñado la vida y es sonreír ante la adversidad. Pese a que retiene un gran odio sobre sí mismo, siempre se lo verá siendo amable con la gente de su alrededor. Hasta sonreirá cuando por dentro desea llorar. Se le da francamente bien tanto ocultar como controlar sus emociones e impulsos, siendo a priori, muy difícil de predecir. Aun así, como le trae sin cuidado lo que le pase, en ocasiones actúa de forma muy temeraria a sabiendas de que saldrá mal parado con tal de ayudar al prójimo y aprender de la experiencia.

Otra cosa a destacar es lo despistado e infantil que puede llegar a ser en ocasiones. Si bien jamás se le verá haciendo una estupidez a la altura de intentar chuparse el codo, le gusta recibir halagos y ser mimado por personas específicas de su círculo de confianza. Le gusta regocijarse en sus logros; creyendo que todo el esfuerzo que está haciendo por controlar su rudo temperamento, está sirviendo para algo. No obstante, sigue fallando a la hora de tolerar las provocaciones. Es sencillo sacarlo de sus casillas pero cuando el asunto se está tornando a cosas peores, su enfado se convierte en la piedra angular que provoca que se transforme en demonio. Bajo ese estado, va perdiendo gradualmente su humanidad hasta el punto de ser incapaz de controlarse y gruñir como un animal rabioso. Mientras tanto, el cansarlo o tranquilizarlo de alguna forma lograrán que vuelva en sí de forma progresiva.

De carácter fuerte y portador de una gran fuerza de voluntad. Ante las situaciones inesperadas o difíciles, reacciona muy rápido. También está dispuesto a dejar un lado las diferencias cuando debe cooperar con alguien que le cae mal. De todos modos, una vez que empieza a desconfiar de alguien, rara vez va a quitarle el ojo de encima. Igualmente tomará medidas impropias a lo que se ha explicado en párrafos anteriores; sin querer fiarse plenamente de los desconocidos hasta que le demuestren que andaba equivocado. Aun así, suele llevarse bien con todo el mundo y le gusta bromear cuando se siente a gusto o para romper el hielo.

Para acabar, tiene a las mujeres en lo alto de un pedestal. Siente debilidad y le resulta imposible no ser gentil con ellas. Incluso llega a ser demasiado hipócrita refiriéndose así mismo cuando habla acerca de ellas; recitando frases sencillas y románticas que cautivarían a más de una. Incluso no le supone ningún apuro admitirlo públicamente y coquetear durante el proceso; invitándolas a su casa como si fuese algo de lo más normal. Pese demostrar que posee un carácter conquistador y dominante referente al tema, se pone increíblemente nervioso cuando quiere decir sus verdaderos sentimientos. Hasta el punto de irse por las ramas, sonrojarse o titubear durante la conversación. Sin embargo, a parte de Kinshi, se puede contar con los dedos a los individuos que han visto o conocen esta última faceta suya. En resumen: aunque lo etiquetan de ligón y conquistador, para lo mayor que es, no sabe qué decir a la hora de confesarse a quien considera su media naranja.

Otros datos Editar

  • Hay quienes lo llaman Zuu o Zum-Zum de forma cariñosa y Viejo por molestar.
  • Mide 186 centímetros y pesa 78 kilogramos.
  • Su plato preferido es el cerdo asado con salsa de jengibre.
  • Odia los cacahuetes, pero en grupo igualmente se los come para actuar duro delante de todos.
  • Suele pellizcar en broma la nariz de la gente que le cae bien.
  • Tiene cicatrices por todo el cuerpo y cada una cuenta una anécdota distinta.
  • Sufre constantemente hemorragias nasales cuando tiene la tensión alta o está muy excitado; sobre todo cuando ve algo o alguien que le resulta adorable.
  • Adora cualquier bebida alcohólica y cuanto más fuerte sea, mejor.
  • Tiene tan mala orientación que se perdería hasta para encontrar el baño. Menos mal que Kinshi siempre lo está corrigiendo cuando están juntos.
  • Sabe usar la espada y defenderse con artes marciales.
  • Le gusta mucho fumar después de las comidas o en los espacios al aire libre.
  • Posee una fuerza y una resistencia claramente sobrehumanas, que se incrementan a medida que se va transformando en su forma demoníaca.
  • El apellido Mao significa "floreciente". Resulta irónico porque sus tatuajes son flores de loto.
  • Aun sabiendo que no es bien recibido en Tierra de Dragones por su condición de demonio, desea honrar a su tío sirviendo algún día al emperador de China en el campo de batalla.
  • Su PB es Koujaku de DRAMAtical Murder.

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