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Si alguna vez oyes un precioso canto en Tierra de Partida, lo mas probable es que venga de Laufey. Esta bella criatura sin hogar, que perdió todo lo que le daba significado en su vida tras huir sola de su mundo de origen, permanece al lado de la Maestra Xine para no deshonrar a quien le entregó la larga vida que tiene ahora.

Personalidad Editar

Laufey es una persona extraña, por decir poco. Siempre dibujando una sonrisa en sus labios y mostrando una expresión amable y tranquila, su mente y la sensación que muestra a la gente es solo comparable con un bosque. Sabes que esta pensando algo mas, que hay algo mas de aquellos ojos verdes que te miran con dulzura y amabilidad.

Siempre parece ausente y pensativa, y muchas veces pedirá que repitas tus palabras porque no se ha enterado de nada de lo que decías. Y no te esperes que a la segunda te haya escuchado tampoco. Pero no te preocupes, te va a pedir que lo repitas la tercera vez, ya que sería capaz de mentirte para hacer que calleses. No tiene capacidad ni concepto de hacer mentiras, así que dice lo que tiene que decir en la cara de la gente, sea la que sea la consecuencia. Si se tiene que disculpar después, lo hará después sin problemas, pero nunca saldrá una falsedad creada por ella por su boca.

Otra cosa curiosa de ella es que, aun todo lo que le ha ocurrido, es casi imposible verla mostrar otra expresión que aquella sonrisa que tiene casi grabada a fuego en sus mejillas. Eso no se debe a una mascara ni cosas parecidas. Ella cree profundamente que la persona que le dio esta larga vida no desearía que la malgastara con llantos y dolor, sino que viviera haciendo lo que ella siempre quiso sin mirar el atrás. Aun así, eso no significa que no lamente sus perdidas, pero esa tristeza le golpea cuando está completamente sola, ya que esa soledad le ayuda a recordar todo su pasado, cuando nunca estaba sola. Por eso nunca verás una mala cara venir de ella, aunque la cosa cambia cuando se enfada de verdad. Solo entonces sus tranquilos ojos cambian a un color amarillo, como si de un halcón se tratara.

Pero eso no cambia la persona que es realmente. Una dulce y amable chica tranquila como un bosque en primavera, con una enorme curiosidad sobre todos los mundos y las aventuras que le rodean y una diminuta, minúscula esperanza de volver a encontrar alguna razón por la que vivir sirviendo a aquellos que protegen a la gente que podría sufrir el mismo destino que su mundo sufrió.

Historia Editar

Erase una vez, en un país lejano vivía un pequeño ruiseñor. El pequeño ruiseñor cantaba y volaba por el cielo, sobrevolando el bosque que había cerca de unas viejas ruinas. Un ruiseñor con sus vellos colores, teniendo plumas de colores blancos y verdes suaves, y preciosa voz podría haber sido cazado en otros lugares, pero al estar en una zona protegida, ningún humano había logrado avistarlo. No mucha gente entraba en ese lugar, así que era un sitio tranquilo, a excepción de algunas criaturas que bien podrías describir como "monstruos" rondando por la zona. Pero eso no preocupaba al ruiseñor, pues cuando estos pasaban, la ignoraban completamente aun seguir con sus cantos.

Aun así, en un día tranquilo en ese bosque, un joven humano apareció. De cabello rubio y ojos rojos, aquel chico parecía estar explorando aquel bosque en busca de algo. El ruiseñor, con curiosidad metida en sus plumas, decidió seguir al chico, sin cantar ni una nota, para que no se fijara en él. Voló por el bosque hasta ver que el chico se metía en las antiguas ruinas. Ya teniendo respuesta a su pregunta, el pájaro se dispuso a irse después de picar un poco de las bayas que habían en un árbol cercano. Fue entonces que un enorme terremoto sacudió la tierra. Varios arboles cayeron, golpeando las ruinas, y ruidos de piedra cayendo resonaron por todo el bosque. Aunque el primer instinto de el ave fue huir, recordó rápidamente al chico que estaba en el interior de estas, y, tomando todo el coraje que podía de su cuerpo entro en las ruinas por uno de los agujeros formados por la caída de los arboles.
Una vez llegó al interior de las ruinas, la visión era aterradora. Rocas y monumentos caídos por el suelo y polvo levantado. Respirando a pocas penas, bajó el vuelo casi a nivel del suelo hasta encontrar al mismo chico tirado en el suelo. Tenía una enorme herida en su cabeza y estaba inconsciente. Los pilares estaban al borde de derrumbarse, así que el pequeño ruiseñor, con prisas para salvar al chico, picó la mejilla del chico hasta que este se despertó. Mientras se despertaba el rubio, el pajarito lo guió con una canción hacia la salida a la selva. En el momento en el que acabaron de salir, varias columnas se acabaron de romper y se produjo un derrumbamiento en cadena en el interior de estas, destrozando por completo las ruinas. Después de aquello, el chico se sentía tan agradecido al pajaro que lo llevó con él hasta su palacio para poder darle todos los lujos.

Pasaron dos dulces años. Aunque el descendiente del heroe y el ave no comprendían las palabras del otro, se entendían después, ese joven noble llamado Farbauti descubrió que el pobre pájaro había entrado en la ultima etapa de su vida. Aunque el ave de plumas blancas y verdes había aceptado su final, eso era algo que el rubio no podía aceptar. El chico llamó a los mas poderosos magos para que crearan un receptáculo para el pájaro y él, con el arma legendaria del héroe se propuso a transferir el corazón del pájaro al nuevo receptáculo. Aunque fue dificil... al final logró hacerlo, entregandole al pajaro un cuerpo similar al de él y una larga vida por delante. 

Aunque tardó en acostumbrarse, gracias a la paciencia de Farbauti y los sirvientes de él, empezó a andar, caminar, hablar, cantar, jugar, pelear... Poco a poco se iba volviendo mas y mas humano. No solo eso, sino que él también le dio un nombre, Laufey. Laufey pasó los años al lado del chico como amiga, consejera y muchas veces como barrera para evitar que hiciera travesuras y dijera insolencias por decirlas. Muchas veces se peleaban, pero poco importaba, porque a los diez minutos la amistad seguía tan fuerte como siempre la fue. Pero todo cambió un día repentino.

Sus recuerdos son borrosos, respecto a ese día, pero lo que recuerda, lo que sabe... que tras separarse de Farbauti poco tardó el mundo en desaparecer completamente. Todo lo que había en él desapareció de su vista antes de que pudiera darse cuenta y apareció en el medio de Tierra de Partida. Buscando guía durante varios días, se encontró con la Maestra Xine. Desde su encuentro, Laufey sigue a la Maestra como su aprendiz para ver si logra encontrar un motivo por el que vivir que no fuera permanecer al lado de su querido compañero.

Otros Datos Editar

  • Tiene una preciosa voz, prácticamente inigualable por nadie. Por alguna extraña razón se parece mucho a el canto que tenía cuando era un ruiseñor.
  • A veces habla con los pájaros, cantándoles.
  • Debido a un error de coloreado en su iris, a veces, cuando se altera sus ojos se vuelven completamente amarillos, cambiando de sus ojos verdes que tiene normalmente.
  • Su cuerpo es tan neutral por el desconocimiento de Farbauti del genero cuando ella era un ave. Una vez en el cuerpo, este se modeló para tener los órganos de una mujer, aun así puede ser fácilmente confundida con un hombre.
  • Le gustan mucho las frutas del bosque.
  • Nunca come carne de ave. Opina que hacerlo sería similar a que un humano fuera caníbal.
  • Es una maníaca de la limpieza.